Palantir: la empresa que transformó los datos en un arma geopolítica con IA

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Susana Antón
• Periodista y reportera del diario Granma.
Su software es utilizado para transformar datos masivos en inteligencia operativa, redefiniendo la guerra contemporánea mediante el uso de inteligencia artificial y vigilancia global .
Palantir coagula, en su manifiesto publicado por “X” el 18 de abril de 2026, titulado “La República Tecnológica”, un salto cualitativo en la economía política de la alienación al convertir la captura, procesamiento y modelización de datos en infraestructura estratégica para la conducción de la guerra cognitiva contemporánea. Tal es un fenómeno cuya inteligibilidad exige regresar a la crítica del orden informativo internacional formulada por la Comisión Internacional para el Estudio de los Problemas de la Comunicación en el célebre Informe MacBridede 1980.
Palantir Technologies es una corporación estadounidense establecida en el año 2003 por Peter Thiel, entre otros. Se concentra en plataformas de integración y análisis de volúmenes enormes de datos destinadas a agencias estatales, fuerzas de seguridad, defensa y corporaciones transnacionales. Expertos en fusionar bases de datos heterogéneas, modelarlas y producir inferencias predictivas que orientan decisiones operativas: desde investigaciones criminales hasta logística militar o gestión empresarial.
Durante gran parte del siglo XX, el poder militar de las grandes potencias se medía por el arsenal militar; sin embargo, en el siglo XXI, el poder comienza a desplazarse hacia otro terreno menos visible pero potencialmente más decisivo: los datos, los algoritmos y la capacidad de procesar información a una velocidad imposible para la mente humana.

En ese nuevo escenario emerge Palantir Technologies, una empresa estadounidense que se ha convertido en uno de los actores más influyentes dentro de la arquitectura tecnológica que sostiene las operaciones militares, de inteligencia y de seguridad de Estados Unidos y sus aliados.
A diferencia de los gigantes tradicionales de la industria armamentística, el producto de Palantir se basa en la capacidad de transformar cantidades masivas de información dispersa en inteligencia operativa.

Por tanto, su misión consiste en conectar bases de datos, imágenes satelitales, comunicaciones, sensores, registros financieros, informes de inteligencia y fuentes abiertas para construir una visión integral de la realidad que permita tomar decisiones en tiempo real.
Del complejo militar al digitalEn la actualidad, grandes empresas tecnológicas han pasado a desempeñar funciones que anteriormente estaban reservadas exclusivamente a organismos estatales por lo que la frontera que durante décadas separó a Silicon Valley del aparato militar estadounidense se ha vuelto cada vez más difusa y Palantir representa, quizás, el ejemplo más evidente de esa convergencia.Luego del atentado del 11 de septiembre, la empresa se ha especializado precisamente encontrar conexiones invisibles entre millones de datos aparentemente inconexos.

El software de Palantir procesa masivas cantidades de datos para encontrar patrones de otra forma imperceptibles. Y esos patrones se convierten en objetivos militares o diseñan políticas de ingeniería social para garantizar el sostenimiento de la hegemonía del capital.
La ideología detrás de la empresaEl director ejecutivo de la compañía, Alex Karp, sostuvo que Occidente enfrenta desafíos geopolíticos de tal magnitud que la colaboración entre gobiernos, inteligencia artificial y grandes empresas tecnológicas se ha convertido en una necesidad estratégica.Al respecto, en el Manifiesto publicado por la compañía destacan “algunas de las ideas más polémicas del pensamiento libertario en EE. UU., como asegurar que mientras algunas culturas han producido avances vitales, otras siguen siendo disfuncionales y regresivas, o que los países de occidente debemos resistir la tentación superficial de un pluralismo vacío y hueco”, según reseñó BBC.Destacó además que “la compañía sí ofrece sus servicios con los países que ve alineados con las políticas estadounidenses, como es el caso de ‘Israel’”.

En ese sentido, la agresión contra Gaza ha demostrado el uso de los sistemas de inteligencia artificial dentro de los escenarios bélicos contemporáneos.El medio The Nation aseguró que Palantir “ha proporcionado al ejército y a las agencias de inteligencia israelíes capacidades de localización avanzadas y potentes utilizadas en el marco de su guerra en Gaza”. Incluso, varios medios de comunicación internacionales informaron que la tecnología de Palantir se utilizó en la reciente agresión estadounidense-israelí contra Irán.Asimismo, la OTAN señaló en sus canales oficiales la adquisición del sistema Maven Smart System NATO de Palantir para operaciones militares, “lo que supone un avance significativo en la modernización de las capacidades de combate” del organismo.Las denuncias sobre el uso creciente de sistemas de inteligencia artificial en procesos de identificación y priorización de objetivos han abierto interrogantes fundamentales sobre el futuro de la guerra porque la posibilidad de que algoritmos participen, directa o indirectamente, en decisiones que terminan provocando la muerte de seres humanos constituye uno de los debates más sensibles del siglo XXI.

El futuro: una infraestructura global de vigilancia y guerraAnteriormente, el Pentágono consideró el sistema Maven una herramienta clave para recopilar datos clasificados y para su uso en la adquisición de objetivos, la planificación estratégica y la guía de drones y misiles.En ese sentido, la inteligencia artificial está dejando de ser una tecnología experimental para convertirse en una infraestructura central de vigilancia, administración y guerra.La capacidad de recopilar información, analizarla instantáneamente y convertirla en decisiones operativas se está transformando en una de las principales fuentes de poder del sistema internacional contemporáneo.Desde esta perspectiva, Palantir no representa simplemente el éxito de una empresa tecnológica, sino la aparición de una nueva forma de poder basada en la integración de inteligencia artificial, vigilancia masiva y capacidad militar.

La guerra cognitiva es ya la quinta dimensión del conflicto, junto a tierra, mar, aire y ciberespacio, lo cual implica que la conciencia de clase deviene terreno estratégico donde se disputa la capacidad de interpretar la realidad. Armand Mattelart, en La mundialización de la comunicación (1996), mostró cómo la expansión de redes globales responde a intereses geopolíticos concretos; la actualización de esa tesis permite afirmar que la analítica de datos constituye una nueva fase del imperialismo informacional, donde la dependencia tecnológica profundiza la subordinación de las periferias. Bajo este prisma, la guerra cognitiva no se limita a la manipulación de información; implica la expropiación de la capacidad colectiva de producir sentido, convirtiendo la experiencia en materia prima para circuitos de valorización capitalista.

NOT@ DE LA REDACCIÓN DE RTVL:
La dimensión cognitiva
Aquí entra la “guerra cognitiva”: no solo dominar el campo físico o cibernético, sino el dominio de la mente —percepciones, decisiones, narrativas y voluntad colectiva—. Es el campo de batalla donde se busca influir en cómo los adversarios (y las poblaciones) piensan, priorizan y actúan, antes incluso de que se dispare un tiro.
Palantir no es una fábrica de propaganda tradicional, pero sus plataformas actúan como infraestructura cognitiva. Al hacer el mundo “legible y predecible”, permiten anticipar movimientos, detectar patrones en redes sociales o datos abiertos, y generar ventaja informativa. En entornos de “guerra híbrida” (donde se mezclan operaciones cinéticas, cibernéticas, económicas e informativas), esta capacidad de procesar miles de millones de puntos de datos en tiempo real se convierte en un multiplicador de fuerza.
Expertos y críticos hablan de un “complejo industrial cognitivo”: empresas como Palantir, Anduril o Helsing que fusionan tecnología privada con poder estatal para lograr “superioridad cognitiva”. En conflictos modernos, la sobrecarga de información es real; quien filtre, interprete y actúe más rápido gana ventaja. Palantir promete exactamente eso: convertir el diluvio de datos en decisiones “Iron Man” —humanos potenciados 50 veces.
En EEUU desde las sombras se mueven los hilos del poder, controlados por una verdadera cofradía de los intereses del sionismo. En esa dirección la industria de la tecnología militar adquiere dimensiones, que superan todo lo conocido traspasado las fronteras de la humanidad.
TITAN representa uno de los programas de modernización más significativos del Ejército estadounidense en el ámbito de la inteligencia, vigilancia y reconocimiento (ISR). Es una estación terrestre móvil de próxima generación habilitada por inteligencia artificial (IA) y aprendizaje automático (ML), diseñada para actuar como un “nodo de acceso a inteligencia táctica para selección de objetivos”. La etica y responsabilidad en IA: Decisiones de selección de objetivos asistidas por IA plantean debates sobre accountability humana.
TITAN encaja perfectamente en el concepto de guerra multidominio y tiene implicaciones en la guerra cognitiva: al reducir la niebla de la guerra y acelerar la comprensión del campo de batalla, proporciona una ventaja decisoria en percepción y decisión. Es una pieza clave para que EE.UU
La capacidad militar , de inteligencia y la coherencia de la Republica Islámica de Irán, tiene un gran mérito de hacer frente a la agresión militar de EEUU y el ente sionista de Israel.
El pueblo iraní entrega al mundo, un legado de lucha y resistencia. De no doblegarse ante el enemigo y su tecnología militar. Una gran victoria para Irán , el Eje de la Resistencia y los pueblos.

